miércoles, 24 de septiembre de 2014

Mi problema con "Pandora"



Mi problema con “Pandora”


Eduardo de la Serna



«En efecto, antes vivían sobre la tierra las tribus de hombres libres de males y exentas de la dura fatiga y las enfermedades que acarrean la muerte de los hombres […] Pero aquella mujer, al quitar con sus manos la enorme tapa de una jarra los dejó diseminarse y procuró a los hombres lamentables inquietudes. Sólo permaneció allí dentro la Esperanza, aprisionada entre infrangibles muros bajo los bordes de la jarra, y no pudo volar hacia la puerta; pues antes cayó la tapa de la jarra [por voluntad de Zeus, portador de la égida y amontonador de nubes]», Hesíodo, Trabajos y días 95-99



Dejo de lado el evidente machismo del mito en el que (una vez más) la mujer es responsable de los males que padece la Humanidad. Me quiero detener, simplemente, en la imagen de la jarra cerrada (no caja) donde los males están impedidos de salir hasta que la tapa sea quitada. La imagen es evidente, y cientos de veces padecemos la ocasión en la que al “abrir una puerta” los males se desencadenan en cascada.


Y mi mente viaja a Irak. De ninguna manera hablaré bien de Saddam Hussein, tirano por cierto. Pero ¿es casualidad la cantidad de catástrofes que se desencadenaron desde que “el patrón del mal”, es decir los EEUU, se apropiaron de tierra, leyes, decisiones y – por supuesto – petróleo? La guerra necesaria e indispensable – según ellos – contra el “estado islámico”, ¿cuándo se desencadenó?, ¿qué jarra se abrió para que estos aparecieran? ¿No estaba cerrada en tiempos pre-yankis?

¿Y  en Egipto? ¿Y Boko Haram? ¿Y Libia? Y podríamos seguir casi interminablemente mirando las innumerables catástrofes que se desatan sobre la humanidad. Catástrofes que ponen en funcionamiento, una vez más, la maquinaria del ejército de los USA como ocurre cada vez que un presidente cae en descrédito y no es muy valorado. O cada vez que la situación económica se deteriora y la industria armamentista quiere hacer su aporte al mundo. O ambas.


Pero tenemos la mente tan colonizada que podemos pensar una película donde un espía súper secreto va a rescatar, a salvar, o a desarmar enemigos en territorio súper-enemigo, pero nos resulta increíble que otro súper espía se introduzca en los EEUU para desarmar bombas, o rescatar cautivos (¡que los hay! Empezando por Guantánamo, ¡y no sólo!). O podemos imaginar que la Virgen María se aparezca a unas niñas pidiendo la conversión del Comunismo internacional, pero es impensable imaginarla apareciéndose y pedir la conversión del Capitalismo. Y así, resulta grave, preocupante y debe ser sancionado si Vladimir Putin hace algo en Ucrania, pero debe ser aplaudido que Barak Obama bombardee los males que ellos mismos desparramaron sobre la tierra al abrir la jarra.


Es cierto que todos tenemos nuestros males diseminados cuando alguien “abrió la tapa”, y aparecen pequeños o grandes monstruos de la violencia o la desmesura cotidianas. ¿Quién les abrió la “puerta” a Moyano, Scioli, Cutzarida, TN y sus huestes, o a tanto delincuente con micrófono radial o televisivo? ¿Quién permitió la aparición de Maurizio o de Sergio?, ¿o la de tanto economista de muerte que inunda nuestra vida gracias a Thomas?


No es cuestión solamente de buscar culpables, a esta altura. Ya están sueltos. Y no fueron mujeres las responsables (aunque las hubo, y pienso en Margaret Thatcher, Condoleza Rice, Anne Krüger, Angela Merkel, o María Julia, Patito y  -obvio –Lilita)… creo que la cuestión está en que juntos busquemos esa jarra y abramos la tapa para que salga a la luz la Esperanza. Y con ella sepamos enfrentar los males, buscar los bienes y vivir mejor (Sumak Kawsay / Suma Qamaña que le dicen en los Andes).




Foto tomada de www.vootar.com

martes, 23 de septiembre de 2014

Comentario 26A



Mejor que decir, es hacer…


DOMINGO VIGESIMOSEXTO - "A"
28 de septiembre

Eduardo de la Serna



Lectura de la profecía de Ezequiel     18, 24-28

Resumen: confrontando con la teoría de la retribución según la cual Dios pagaría en los hijos los pecados de los padres, el profeta insiste que la retribución de Dios será individual, aunque deja espacio para el cambio de actitud.

El profeta comienza con una crítica a un proverbio que parece habitual ya que también lo encontramos en Jeremía (31,29). En él se intenta transferir a los hijos la retribución por el pecado ya que la experiencia les indica que no siempre “al malo le va mal”. Sin embargo, ambos profetas son conscientes de la injusticia que esto encierra y afirman que Dios no está de acuerdo con ese dicho.

A continuación, Ezequiel señala una serie de párrafos casuísticos (vv.10.14.21.24.26.27) en este caso enmarcado por el cambio de actitud: del “justo” (vv.24.26) pero también del “malvado” (v.27). En ambos casos la “casa de Israel” afirma que “no es justo” el proceder del Señor, quien retóricamente repite la pregunta y pregunta: ¿no es más bien el proceder de ustedes el que no es justo?” (vv.25.29). 

El criterio es precisamente la retribución individual. Pero tanto el justo como el malvado pueden cambiar de actitud asumiendo la contraria, y esto será tenido en cuenta por Dios en el momento de retribuir a uno u a otro.


Lectura de la carta de san Pablo a los cristianos de Filipos     2, 1-11


Resumen: Pablo invita a la comunidad a vivir en su seno de una manera que la debe caracterizar en su seno por la unidad y la humildad.

La segunda parte de esta lectura, el llamado “himno” fue recientemente comentada en la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Comentaremos, entonces, sólo la primera parte (que es la lectura breve que se propone). Remitimos a ese sitio para completar el texto.

El texto comienza con un “si algo según” presentando cuatro condiciones que parecen suponer el verbo “vale”, o “cuenta”: si algo la exhortación, si algo la consolación amorosa, si algo la comunión del espíritu, si algo lo entrañable y compasivo… Son términos sumamente importantes, sin duda, y aluden al ámbito divino. Pablo invita a los filipenses a vivir de esta manera sublime. Y a estas cuatro características les propone cuatro invitaciones: un mismo sentir, un mismo amor, con-vivir y sentir (sentir en…). Todas aluden a la vida que Pablo espera en el seno de la comunidad. No sabemos si la situación al interno de la comunidad era de armonía (con lo que Pablo los invitaría a mantenerla) o de una cierta discordia (con lo que los exhorta a abandonarla). Lo cierto es que vivir de esa manera es algo que haría plena la alegría de Pablo.

Sabiendo que algunos por “rivalidad” (eritheia) predican el Evangelio allí donde Pablo se encuentra prisionero (1,17), les recuerda que nada hagan con rivalidad, y tampoco por vanagloria (kenodoxía; única vez en el NT). El término está conformado por dos palabras, kenos es lo vano, lo nulo, la nada (de allí la kenosis, el anonadamiento) y la doxa es la gloria. Ambos términos los encontraremos sueltos en el “himno”, pero en sentido contrapuesto ya que por su hacerse “nada” (ekenôsen) Dios le dio el nombre para la “gloria” (doxa) de Dios Padre. No se trata de buscar la vana-gloria sino saber que al hacerse nada, Dios recibe gloria al reconocer a su hijo Jesús. Esta kenodoxia (vanagloria) que se ha de evitar (v.3) tiene como contracara la humildad (tapeinófrosyne) que lleva a verse mutuamente a los otros como superiores a [por encima de] nosotros mismos; por lo que se ha de buscar “lo de los otros” antes que lo de “nosotros mismos”. Es en este contexto que propone el descenso de Cristo (kenosis) como algo que debe imitar la comunidad. Si la comunidad debía tener “un mismo sentir” y “sentir en” (fronéô) ahora se le recalca que debe tener los “sentimientos” (fronéô) de Cristo Jesús. Esto es lo que desarrollará a continuación en el himno.



+ Evangelio según san Mateo     21, 28-32

Resumen: con una parábola sencilla Mateo provoca a su auditorio a tomar conciencia que la obediencia al proyecto de Dios viene dada por los hechos y no por las palabras. Y esto queda reflejado en la actitud que frente a Jesús tomaron los desplazados sociales por un lado y la aristocracia por el otro.


Mateo presenta una parábola que sólo él transcribe, aunque se ha dicho que esta pareciera ser el “original” de la llamada del “hijo pródigo”, cosa bastante dudosa ya que en el texto de Lucas el contraste entre los dos personajes está dado por el padre y el hijo mayor, mientras que en este texto está dado por los hijos y su obediencia al pedido del padre.

Como parábola es muy simple, quizás la más sencilla de las que encontramos en el Evangelio. Sin embargo, hay una serie de elementos que parece interesante comentar para enriquecer nuestra comprensión del texto.

En primer lugar, Mateo la inserta entre la controversia por la autoridad de Jesús que le plantean los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo (21,23-27) y la parábola de los viñadores homicidas (21,33-46). En cierta manera rompe una lógica del texto de Marcos donde Jesús sí les dice “con qué autoridad” ha obrado, es decir, la del hijo (al que refiere la parábola de los viñadores, cf. Mc 12,6). Además, Mateo añade otra parábola al final de los viñadores (22,1-14) presentando una serie de tres, allí donde Marcos presentaba sólo una. Hay elementos en común entre estas dando la forma de una cierta unidad temática: entre la primera y la segunda el rechazo de las autoridades de la voluntad de Dios, o el envío de servidores en la segunda y la tercera, por ejemplo. Sin dudas la referencia a Juan, el Bautista que marcaba la pregunta de Jesús y la conciencia que los oyentes “no le creyeron” (v.25) parece atraer este texto (v.32).

Es interesante destacar que el padre de la parábola en nada se parece a un padre propio del patriarcalismo de su tiempo, la característica es que es “desobedecido” en ambos casos, sea por decirle sin dudar “no quiero” o sea por “no ir”. No es lo que se espera de un hijo que desobedezca a su padre.

Podemos señalar que –así como lo había destacado Mateo en otra parte, cf. 7,21-27 – la fidelidad a Dios no viene dada por la confesión explícita sino por la práctica (una suerte de ortopraxis por encima de la ortodoxia); puesto que lo que cuenta es la realización de la voluntad de Dios es evidente que la “hizo” el que si bien había dicho “no voy” finalmente fue. 

Un aspecto muy importante en el relato viene dado por el verbo “llegar antes” (proágousin), preceder. Preceder a alguien sin duda es un signo del mayor honor sobre los que vienen detrás. Preceder en el reino es signo del honor mayor, pero la ironía viene dada en el hecho de que para Jesús el esquema se ha invertido una vez más: los ancianos y los sumos sacerdotes estaban en lo más alto de la escala del honor social, mientras que las prostitutas y los publicanos eran lo más bajo, pero sin embargo estos tienen “precedencia” en el reino sobre aquellos. El motivo de esto viene dado porque “le creyeron” a Juan [el verbo se encuentra en aoristo, lo que remite a un momento concreto, es decir a la predicación de Juan y su presentación de Jesús, y su llamado a la conversión, 3,2.11]. 

Un elemento que suele ser pasado por alto parece importante de tener en cuenta: es sabido que Mateo siempre ha reemplazado el término “reino de Dios” que ha encontrado en Marcos por “reino de los cielos”. En este caso, “cielos” es la “morada de Dios”, una manera de aludir a Dios sin nombrarlo es para evitar chocar al auditorio ya que nombrar a Dios es algo que se ha de evitar entre los judíos. Sin embargo, es de destacar que en cuatro ocasiones [en algunos manuscritos se agrega 6,33] Mateo utiliza “reino de Dios”: una proveniente de Q (12,28), otra de Marcos (19,24) y dos propias de Mateo (una es nuestro texto, la otra es un versículo propio de Mateo en la parábola de los viñadores homicidas, v.43). Es muy probable que de este modo Mateo quiera resultar “chocante” ante su auditorio precisamente por algo que quiere resaltar de un modo muy claro. En este caso, es evidente que la inversión de los valores tradicionales como algo propio del reino es algo que Mateo quiere destacar claramente a su auditorio.

martes, 16 de septiembre de 2014

Hubo Evo - hubo Ivo



Hubo Evo… hubo Ivo

Eduardo de la Serna



Las noticias que nos llegan desde la querida hermana Republica plurinacional de Bolivia son fascinantes. Hoy ya apareció Openheimer, siempre representante de aquello que aborrezco, hablando del fraude que se viene. Obviamente no puede decir otra cosa… “Algo” debe haber pasado con el rico y empobrecido pueblo para que todos los datos anuncien que las próximas elecciones tengan el resultado “casi cantado”. Algo en caminos, algo en educación, algo en favor de los pobres, indígenas, campesinos… Curiosamente después de la debacle de haber tenido un presidente que casi no hablaba castellano, pero no por hablar aymara, que bueno sería en ese caso, sino por haber vivido, y estar ahora allí asilado (= prófugo), en el “país del norte”, que lo prohijó, apoyó y alentó (por los favores previamente recibidos, obviamente). Pero la cosa es que parece que Evo – ese mismo al que los civilizados del otro norte le detuvieron el avión y no dejaron circular libremente – cuenta con el apoyo popular que le permitirá ganar fácilmente las próximas elecciones. Algo que da aire en la América Latina contemporánea donde hay cosas que “huelen feo”: desde la salida de Lugo, los empates técnicos que se vislumbran (por ahora) entre Marina y Dilma y entre Tabaré y Lacalle, y la presencia fuerte de especímenes de la derecha en Argentina (Scioli, Massa, Macri). No es ajeno a esto la fuerte ofensiva de los amigos yanquis boicoteando el Mercosur (basta ver las declaraciones de Marina), la Alianza del Pacífico, la presión contra Venezuela, la ofensiva buitre y tantas otras cosas por el estilo como para celebrar la resistencia de Evo. Los pobres – en algunas partes – siguen teniendo su voz escuchada y sus necesidades en vías de satisfacción. Celebremos.

Y por otra parte, nos llegan otras noticias. Debo confesar que coincido con Ivo Cutzarida de que hay gente armada que por algo de plata es capaz de matar sin mirar a quien, y que debería estar detenida… Imagino que se referirá a Bush, o a Obama, por ejemplo. Es más, él mismo es ejemplo vivo de aquello que predica gatillando dedos y cortando bochas. Un actorcito al que nadie recuerda, volviendo de los EEUU, donde ha de haber aprendido, está por estrenar una obra y necesita publicidad para que vayan a verlo (y ganar plata, claro) y si hay que matar, al menos mediáticamente, hay que hacerlo; “por la plata baila el mono” (gorila, en este caso). Claro que siempre está el dato curioso: así como Berni pareció referirse a peruanos y bolivianos al aludir a los extranjeros que deben ser expulsados, y no a los italianos, como Rattazzi, Rocca, Macri o al presidente de Shell, o al agregado de negocios de “LA EMBAJADA”… porque pareciera que aquellos son delincuentes, estos son amigos, la cosa es que ahora, pareciera que a los que hay que matar, porque andan armados (¿cómo se los mataría sin andar armados, a su vez?) son a los pobres que roban, pero jamás a los “señores” que roban. A los que robaron Papel Prensa, y mataron para ello, ¿también, Ivo?; a los que trafican con la vida y las esperanzas y viven por esa zona donde caen avionetas, ¿también?; ¿a los dictadores y sus cómplices civiles? Pregunto, porque si hubiera que matar también a ellos, ¿a qué canal de TV irías? De igualdad, educación, justicia no se habla ¿no? Vomitemos.

Dibujo tomado de www.imagenesbonitas.name