miércoles, 8 de octubre de 2014

8 de octubre



8 de octubre (*)

Eduardo de la Serna



«El justo muerto condena a los impíos vivos, y la juventud pronto consumada, la larga ancianidad del inicuo». (Sab 4:16)


El texto del libro de la Sabiduría que he escogido pretende responder a una pregunta típica de la humanidad: ¿Por qué a veces mueren jóvenes los buenos? ¿Por qué murió Benja, y sus compañeros? Y no pretendo aparentar tener una respuesta de la que carezco. Sé que Dios no tuvo nada que ver en esto, sé que Dios pretende que seamos nosotros, los humanos, sus hijos, los que ejecutemos (o no) sus proyectos que son siempre de vida. Y sé que muchas veces somos capaces de hacer todo lo contrario, y de conducir alcoholizados o de obrar de manera tal que nuestras acciones lastimen a otros, los marquen de por vida, o seamos capaces hasta de matar. Nuestras acciones y nuestras omisiones tienen siempre repercusiones en terceros. Cercanos o no. Y obrar según Dios, o no hacerlo es el desafío de los creyentes.

Y cuando estas cosas suceden, ¡porque suceden!... ¡porque hacemos que sucedan!, toca simplemente enfrentarlas de la mejor manera que sepamos o podamos. En este caso trabajando, buscando que nunca más esto le ocurra a nadie. Uno puede elegir hundirse o derrumbarse en el dolor (¿¡y quién se atrevería a juzgar a esos tales!?) o también tomar las banderas de la solidaridad de aquellos que dejaron su vida recién comenzada al borde de un camino. 

Hubo un tiempo que miles y miles de jóvenes fueron “arrancados” de la vida, y sus madres y abuelas sembraron sus banderas de «Nunca Más», sin buscar odio, buscando vida y justicia. Otros familiares, años más tarde, también hemos trabajado para que «Nunca Más» las calles argentinas sean el lugar más peligroso para estar. Y hay también cientos de otros «Nunca Más» que nos rodean y nos invitan a “Conducir a Conciencia” nuestra vida. Porque “sin clientes no hay trata”, porque “sin cipayos no hay buitres”, “sin abusadores no hay víctimas…” 

Cuando mi sobrina hizo pública la noticia de su abuso supe dónde tenía que estar. Y dónde no. Pero eso no me impide hoy, y cada día hacer memoria agradecida y dolorida por Benja, sus compañeros y seguir buscando en cada lado el “nunca más” que apueste por la vida.

(*) el 8 de octubre de 2006 un grupo de estudiantes del colegio ECOS (Buenos Aires) falleció en la ruta proveniente del Chaco cuando fueron embestidos por un camionero alcoholizado. Entre ellos estaba mi sobrino Benjamín.


Comentario 28A



Jesús nos invita a participar de la fiesta de la vida


DOMINGO VIGESIMOCTAVO - "A"
12 de octubre

Eduardo de la Serna



Lectura del libro del profeta Isaías     25, 6-10a

Resumen: en un texto que parece de tiempos del exilio, el profeta canta el triunfo de Dios sobre sus enemigos, y la consiguiente invitación a todos (los judíos que están en) los pueblos a participar en un banquete que el Dios rey da a los suyos en el monte Sión.

El texto parece continuar lo anunciado en 24,21-23 donde se anuncia el triunfo y castigo de Dios que reinará en Sión. “Todos los pueblos” (o quizás, los judíos que están dispersos en todos los pueblos) serán congregados en el monte (término que se repite en 6 y 10a formando inclusión). En esta fiesta, Dios quitará el “velo” (v.7) del luto, es decir “enjugará las lágrimas” (v.8b). En el centro se destaca que desaparecerá “la muerte” (v.8a) es decir, el pueblo “vivirá”. Probablemente en el exilio, sin tierra, sin ley, se siente morir pero Dios le garantiza que “consumirá definitivamente la muerte”.

Esta vida queda manifestada en el banquete al que se convoca a “su pueblo” (v.8), invitado por “nuestro Dios” (v.9) [el tema del banquete, fiesta que un rey da a sus súbditos cuando es coronado y mostrar así su magnificencia, parece el motivo por el que es introducido el texto en la liturgia a la luz del Evangelio del día]. Siendo banquete en Sión, ciertamente el pueblo desterrado se siente convocado a una nueva vida. La frecuencia de términos como esperar/esperanza y salvar/salvación nos remiten al “Tercer Isaías”.


Lectura de la carta de san Pablo a los cristianos de Filipos     4, 12-14. 19-20

Resumen: Pablo se está despidiendo de los filipenses, pero quiere agradecerles su solidaridad para con él en la prisión. Pero ese gesto de generosidad es, en realidad, un gesto para con Dios que los recompensará. 


El texto litúrgico de Pablo es un fragmento de un folleto agradecido que Pablo envió a los filipenses cuando recibe apoyo y visita de parte de estos, enviando a Epafrodito, que durante un tiempo estará con él; este folleto se encuentra actualmente en Fil 4,10-20. La introducción (vv.10-11) está omitida, del mismo modo que la referencia del Apóstol a la relación siempre generosa que los filipenses le manifestaron (y la referencia a Epafrodito; vv.15-18). 

Breve nota sobre “la” o “las” carta/s a los filipenses: no hay consenso entre los estudiosos si la actual carta a los filipenses es una carta única o si en su seno hay más de una carta reunidas en un mismo texto (suele pensarse en dos cartas y un fragmento o folleto). Hay autores y motivaciones serias en ambas corrientes. Los que piensan en una unidad, creen que las rupturas perceptibles en la carta se deben a motivaciones retóricas. Los que piensan en más de una carta creen que la estrecha relación entre los filipenses y Pablo motivaron varios escritos que finalmente fueron reunidos en un solo texto (quizás a principios del s.II, se dice). Estas serían, un folleto agradecido por el envío de ayuda a la prisión (4,10-20), una carta llena de alegría motivada por el re-envío de Epafrodito a Filipos [1,1-3,1a + 4,4-9 + 4,21-23], y – finalmente – una carta a causa de la intromisión en la comunidad de aquellos que predican la circuncisión (3,1b-4,3); es de notar que Policarpo de Esmirna en su carta a los filipenses les dice que Pablo “les escribió cartas” (Polic Fil 3:2). Como se notará, preferimos esta segunda opción. Sin embargo, el texto litúrgico conforma una unidad y – en este aspecto – no influye para la lectura. De hecho 4,9 tiene apariencia de conclusión (“el Dios de la paz…”) y los vv.19-20 también tiene apariencia conclusiva. La ruptura entre 4,9 y 4,10 es evidente; e incluso la referencia a Epafrodito en 2,25-30 no condice con esta. Allí Pablo les informa de la salud – estuvo a punto de morir – mientras aquí les agradece el envío, no parece coherente que estuvieran en un mismo texto. Los argumentos, como se dijo, no son conclusivos y muchos autores piensan que las rupturas, que son evidentes, tienen motivaciones retóricas.

La unidad vv-10-20 concentra una serie de elementos que han hecho ver en la carta un importante destaque de la “amistad” (“carta de amistad”, se la ha llamado). El mundo greco-romano destacaba la amistad como un modo de relación entre “iguales” (o familia) [aunque con diferentes matices según quiénes lo decían, sean griegos o romanos], mientras que las relaciones desiguales eran vistas como relaciones de “patrón”-“cliente”. Estas relaciones supone ciertamente una “cadena de obligaciones”, de reciprocidad (y no hacerlo pone en serio riesgo la amistad). 

La unidad comienza con un tema que será frecuente en la carta, la “alegría” (v.10). Pablo comenta su actitud, pero no con intención de que pareciera “pedir”. Con un término frecuente en la filosofía estoica, “bastarse a sí mismo” (autarkês; única vez en el NT), afirma que sabe vivir en la pobreza y la riqueza. Pero no es una “autarquía” lograda a costa de un “dominio de sí”, sino “en aquel que me conforta” (v.13; cf. 2 Cor 12,9-10). De hecho ya sabemos por otras cartas paulinas que él trabaja para “auto-mantenerse” y no ser una carga para las comunidades (1 Tes 2,5-9; 1 Cor 9,4-18; 2 Cor 11,7-10; 12,13-18). Luego de haber manifestado esa capacidad “autárquica” (v.12) manifiesta su agradecimiento a los filipenses por su solidaridad (sygkoinôneô; con-solidarios), algo que ya hicieron con él en otras ocasiones (vv.15-16), y que repercute en los mismos filipenses en los dones espirituales que Pablo comunica. Con mucha seriedad Pablo afirma haber “recibido” los dones, pero inmediatamente los relee en clave “ofrenda”: un “aroma perfumado”, una ofrenda aceptable, agradable a Dios (obviamente, Dios no recibe aquellos sacrificios que no le son gratos: Prov 15,8; Jer 6,20; Mal 2,13); lo que los filipenses hacen a Pablo, en realidad es a Dios a quien lo hacen, ¡y él lo recibe gustosamente! La imagen del “aroma perfumado” se utiliza en el lenguaje de los mitos para señalar que “calman” a Dios en su ira, y lo “suavizan” (ver Gen 8,21; es una imagen tomada del mito babilónico del diluvio donde los dioses, como moscas acuden al olor de la ofrenda de Atrajasis o de Utnapistim): 


Entonces hice salir (todo) a los cuatro vientos y ofrecí un sacrificio. Vertí una libación en la montaña ziqqurrat. Siete y siete vasijas dispuse, sobre sus trípodes amontoné caña, cedro y mirto. Los dioses olieron el sabor; los dioses olieron el dulce sabor, los dioses se apiñaron como moscas en torno al sacrificante” (Poema de Guilgames, tableta VI:155-161).


La acción de gracias por los dones de los filipenses, incluye un pedido a Dios de retribución en bendiciones por los dones recibidos. 


+ Evangelio según san Mateo     22, 1-14

Resumen: Mateo toma una parábola que se encontraba en el texto Q y la alegoriza notablemente aludiendo al rechazo de Jesús, “hijo del rey”. Ante el rechazo de la invitación (por parte de los judíos) se realiza una nueva invitación (fuera de la ciudad), pero eso no autoriza a participar de la fiesta sin estar debidamente preparados.


Mateo presenta una nueva parábola en el contexto donde Marcos había señalado solamente una (los viñadores homicidas); son tres parábolas donde se destaca el rechazo a una invitación (21,28-32; 21,33-46; 22,1-14); en este caso nos encontramos con una que parece tomada del evangelio Q, común entre Mateo y Lucas. Sin embargo, es de notar que cada uno de los dos evangelios (Mateo y Lucas) incorpora en el texto elementos que son muy propios de su teología. Señalemos estos simplemente a modo esquemático (con la intención de descubrir lo propio de Mateo):

Mateo 22
Lucas 14
Banquete de bodas del hijo del rey (v.2)
Un hombre hace una gran cena (v.16)
Llama a los invitados que no quieren ir (v.3)
Llama a los invitados que ponen excusas absurdas para no ir (vv.18-20)
Nueva invitación a los invitados que incluso reaccionan violentamente con los sirvientes  (vv.5-6)

Reacción del rey enviando tropas (v.7)

(vv.8-10) Invitación a invitados inesperados en los cruces de caminos (v.21)

Nueva invitación en los caminos (vv.22-23)
Añadido sobre el invitado sin “vestido de boda” (vv.11-14)
“ninguno de los invitados probará mi cena” (v.24)

Mientras el tema en Lucas, como es habitual, refiere a los pobres, en Mateo – como también es teológicamente frecuente en él – señala el rechazo violento de Israel a Jesús. El acento alegorizado en el “hijo del rey”, en la violencia, y la “destrucción de la ciudad” (= Jerusalén, v.7) marca la insistencia propia de Mateo en el “nuevo Israel”, la Iglesia. Los invitados en un último momento, fuera de la ciudad, aluden a los no judíos que aceptan la invitación a la “fiesta” de bodas. 

Pero – y quizás Mateo añada esto (el invitado sin traje de bodas) para evitar ser mal entendido dada la alegorización de la parábola – eso no implica que los invitados tardíos estén exentos de dar frutos de justicia. Las bodas aluden al encuentro final con el “hijo del rey”, no basta (como el dicho conclusivo sobre los “llamados” y “elegidos” lo demuestra) con ser invitados (sea en el turno que fuere), es necesaria la respuesta acorde a la invitación. Algunos judíos han dado respuesta (la comunidad judeo-cristiana de Mateo), y algunos paganos también… pero no todos; y tanto los que se han negado a participar del banquete como los que no están debidamente preparados quedarán sin participar de la fiesta del Reino. El acento, como es evidente, está en señalar a los que se auto-excluyeron de la fiesta de bodas y la participación en ella de nuevos sujetos inesperados.

Ciertamente hay elementos extraños a la lógica habitual en el texto: la invitación de un rey que es rechazada como “de común acuerdo”; la sustitución de invitados de “honor” por otros de “bajo honor” (o ninguno)... El acento está puesto en el Reino de Dios que invierte todos los valores habituales y frecuentes, algo que es frecuente en los evangelios, y que Mateo ha mantenido y acentuado. 

La nota de “violencia”, tanto de los invitados hacia los servidores, como del rey destruyendo la “ciudad” refuerza la nota alegórica del texto aludiendo a la muerte de Jesús, siervo de Dios, y a la posterior destrucción de la ciudad de Jerusalén por parte de los romanos. La alegoría es evidente.

El añadido del invitado sin traje de bodas (al que – como vimos al aludir al que reprocha al dueño de la viña el pago que considera injusto, 20,13; cf. 26,50 – el protagonista llama “amigo”, etaire), que como dijimos, no se encuentra en Lucas y – probablemente – no estuviera en Q, invita a descubrir que se trata de un añadido de Mateo con la finalidad de evitar que los que se creyeran invitados en un segundo momento, se creyeran a su vez sin responsabilidades con el reino. Sin dudas los miembros de la comunidad que no son capaces de reconocer su pecado (cf. 18,15-18) también han de ser rechazados de la fiesta.


Foto tomada de
www.claretianos.org.ar

lunes, 6 de octubre de 2014

Lo que vi y oi



Cuento lo que “vi y oí”…

Eduardo de la Serna



Si tuviera que decir qué es lo que más me entusiasma del proceso actual que estamos viviendo en Argentina – ciertamente no el único, y quizás tampoco el más importante; simplemente “que me entusiasma”- es su vocación latinoamericanista. Creo firmemente que la unidad (o la desunión) de nuestros países hermanos es y debe ser el más fuerte de los elementos que nos dan cohesión, que nos ayudan a mirar con más amplitud y perspectiva, e incluso a intuir lo que se viene, y como alentarlo o detenerlo. No en vano el imperio siempre aplicó la máxima británica de “divide y triunfarás” confrontada por aquella frase del Martín Fierro: “los hermanos sean unidos… si entre ellos pelean / los devoran los de afuera”.  Ante el Mercosur y la Unasur surge –alentada desde “el norte” la “alianza del Pacífico” (no fue casualidad que ayer Jorge Macri hablara de “Perú” y “Colombia” como los países serios que atraen inversiones que no vienen acá). Marina Silva, (el “huracán” que terminó en vientito) había dicho claro que no le dar´8ia importancia al Mercosur y buscaría un TLC (Tratado de Libre Comercio.. que es bueno mirar en Colombia o México sus efectos en especial para los pobres). Aecio, en cambio – gobernador de Sao Paulo – fue el único que recibió a una delegación de las “Falcklands” y también se ha manifestado favorable a un TLC.

Pero andar por Brasil me sirvió también para ver algo más… que tiene que ver con Educación, con corrupción o con el tema “narcos”. Y profundicé mi acuerdo con Juan Carlos Molina. Un tema tan serio no lo podemos mirar desde nuestro “campito” (por ejemplo las Villas de la CABA), requiere una mirada interdisciplinar e internacional. No sólo en Colombia, o Perú, o México hay verdaderos “estados paralelos" manejados por los “narcos”, también lo hay en Brasil. Y para enfrentar eso la mirada debe ser lo más amplia – en todos los sentidos del término – que sea posible. Vi también que mucha gente que critica al PT fue gente que estaba en la pobreza y salió gracias a las políticas públicas (y trabajo, por supuesto), y ahora, una vez que salieron de la pobreza, critican a los pobres y las políticas que los defienden. Ah… y hablan pestes de la presidenta…!!! Vi que cuando llegó el PT sólo el 1% de los brasileños tenía acceso a la universidad, cosa que ahora ronda el 11 o 12% y – oficialmente – su ambición es llegar a ser como Argentina que tiene el 30% (cosa que sigue creciendo con la proliferación de Universidades que se crearon y siguen creando. Sería interesante saber cómo ha variado en este tiempo ese índice). Y vi que hay obras por todas partes (caminos, túneles, puentes…) que se están haciendo “para el Mundial” (así como se oye… “para el Mundial”). La corrupción hizo que no se hiciera ni la mitad de lo previsto, y todavía siga todo “en veremos”.

Y podría hablar de Colombia, que la conozco bastante bien, y algo de Perú, y – un poco menos – de Chile o de Bolivia… y eso refuerza mi imagen de que América Latina unida es la única garantía que tenemos para mantener lo logrado y seguir avanzando. Y verlo a Massa con Battle (de Uruguay), o al “socialista (ja ja ja) de Binner hablando de la mano invisible del mercado, de Capriles o de llevarse bien con EEUU, o a Macri con Aznar o Vargas Llosa, o Piñera me revuelve las tripas. Y me hace estar alerta.

Y me hace desear que Dilma gane, que gane Tabaré (aunque no me convenza del todo), que gane Evo… y que podamos seguir soñando y no volver a las pesadillas.

[agrego: mal síntoma que haya perdido Susana Villarán la alcaldía de Lima en manos de Castañeda. Es notable como "celebra" la prensa hegemónica de Perú... En todas partes se cuecen habas. O Globo, El Mercurio, El Comercio, El Tiempo, Clarín-Nación...]