sábado, 20 de abril de 2013

Juan, ¡el de la Vida!

Juan, ¡el de la Vida!




Eduardo de la Serna


 
Juan de la Nada y de la Cruz,
Juan del Todo y de la Vida,
Juan de la Búsqueda en el canto
y del Encuentro en la poesía...

Rechazado, encarcelado,
destinado "allá en las Indias",
abierto siempre a lo Nuevo
que el Espíritu te envía.

Juan del alma enamorada,
de reforma incomprendida,
Juan que señalas caminos
que caminan en Subida...

Una "inquieta y andariega",
te llamó y fuiste enseguida,
porque su voz y la tuya
con Otra se confundían.

Y esas voces de reforma,
que los tiempos te pedían
te encontraron disponible
con disposición de arcilla.

Y los montes y riberas,
de tu búsqueda sencilla
te llevaron a tu Amado
que la Noche te escondía;

y la Noche de la Nada
te reveló todavía
un Dios siempre más grande
que lo que vos intuías

porque la Noche te lleva
con esa oscura alegría
a dar un Cántico nuevo,
una Llama de Amor Viva.

Y en ese leño quemado
de libertad adquirida,
sorprendés a todos diciendo:
"todas las cosas son mías;

las cosas de mi Señor,
también su Madre, María"
porque sos libre sin nada
solo el amor, que te guía.

Juan de la Cruz y la Pascua,
libre de idolatrías
dejanos seguir tus caminos,
¡los tiempos nos desafían!

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