jueves, 16 de mayo de 2013

Extrañas metáforas de vida

Extrañas metáforas de vida

Extrañas metáforas de vida



Eduardo de la Serna


Un relato cuenta que hubo viento,
y que las cosas ya no eran lo mismo;
otro dice -en cambio- que era el fuego
que calienta, que ilumina al peregrino;
otro dice que era agua torrentosa
que corre allá al costado del camino;
y otro dice -todavía en el relato-
que era el beso y el abrazo del amigo.

Muchos dichos, imágenes distintas
y quizás, sin embargo, sean lo mismo
para hablar del misterio y de lo oculto,
la esperanza que anida en lo perdido.
Del viento toma el refresco y el impulso
que anima y fortalece al desvalido,
da energía, al molino de la vida
y que impulsa a salir de lo escondido;

el temor se deshace entre los dedos,
la osadía es el norte del destino
la palabra y libertad marcan el rumbo
es el soplo el que muestra el buen sentido.
La intemperie y el desierto no preocupan
la carpa es el hogar del peregrino,
o la calle, o el hermano, simplemente
quizás, la brújula haya enloquecido.

Del fuego toma el calor que fortalece
que da vigor al cuerpo entumecido
que pone en movimiento a aquel que estaba
paralizado al borde del camino;
y alienta a estar de pie en pleno invierno
y esperar la primavera estando vivos;
el calor es sangre que circula por el cuerpo
es alma y canto del baile compartido.

Y también toma la luz que nos permite
vislumbrar aquello que no era conocido,
o distinguir las huellas que nos marcan
que alguien ha pasado en aquel sitio,
recibir su paso andado entre nosotros
reconocer la historia como un libro,
y mirar lo que se muestra a nuestros ojos
con confianza y libertad de desprendidos.

Del agua toma el refresco que hace nuevos
los ánimos de aquel que estaba hundido,
que da fuerzas, siempre nuevas y animadas
y que mueve a andar al que estaba detenido,
y que sacia la sed de todo tipo,
y que hidrata al cuerpo seco y resentido
que da vida a toda vida que la espera
en la lluvia, el arroyo o en el río

que suaviza los ardores de la marcha,
y que alegra con lo suave del rocío.
Y del beso y el abrazo toma simplemente
todo aquello que se dice en el amigo
que es amor, alegría al ver su rostro,
pasos juntos en sendero compartido,
es estar “en las buenas y en las malas”
es alianza, es aliento, es compromiso.

Es amor, nada más, ¡y nada menos!
Dador de vida, se dice en otro sitio,
es el que hace que llenemos de alegría,
de esperanza y paz, aquello que vivimos.
Y ese amor nos impulsa hacia los otros
y nos hace celebrar estar unidos,
sin dejar de ser por eso lo que somos,
para ser con los otros cuerpo vivo.

Mucho más se dice en otras partes,
es muy poco esto que decimos
pero había que decirlo, sin dudarlo;
dicen que andaba como desaparecido;
con parálisis, o invierno, o resecado,
con temor, o a tientas, o con frío-
Siempre hay por allí una primavera
para cantarle al Espíritu divino.


Dibujo tomado de http://www.luzypaz.com.mx

1 comentario:

  1. A veces estas verdades se "pintan" mucho mejor a traves de la poesia!
    me ha gustado!
    saludos

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