martes, 13 de enero de 2015

Comentario domingo 2B



Los llamados no pueden guardarse para sí mismos la llamada
DOMINGO SEGUNDO DURANTE EL AÑO - "B"
18 de enero


Eduardo de la Serna



Lectura del primer libro de Samuel     3, 3b-10. 19

Resumen: en un marco en el que se destaca que hasta ese momento la palabra de Dios no era frecuente, esta se dirige al niño Samuel. El texto simplemente menciona el hecho de un modo muy vívido. El objetivo es destacar en nacimiento del movimiento profético en Israel.



La referencia “vocacional” subyacente en el evangelio parece ser el motivo por el que este texto se encuentra en la liturgia. Hay una serie de elementos a tener en cuenta en el relato:


La vocación a la que se hace referencia es una vocación “profética”. Esto ocurre en el santuario de Siló (todavía Jerusalén no había sido tomada, cosa que hará David años más tarde). Al menos en su estructura actual, se presenta a Samuel como el primero de la lista de los profetas de Israel: “Aún no conocía Samuel a Yahveh, pues no le había sido revelada la palabra de Yahveh”. (v.7) ya que “en aquel tiempo era rara la palabra de Yahveh, y no eran corrientes las visiones” (v.1). En un sueño – un modo que, al menos en los comienzos de la profecía bíblica – sirve al profeta para reconocer la voluntad de Dios Samuel recibirá una palabra crítica del sacerdote Eli y sus hijos (vv.12-14). Curiosamente es Eli quien le dice al niño Samuel que la voz que escucha ha de provenir de Dios, y le dice lo que ha de decir: “habla, tu siervo escucha”.


El relato está compuesto de modo dramático para mostrar el nacimiento del movimiento profético aunque no se lo mencione con tal nombre. 



Lectura de la primera carta de san Pablo a los cristianos de Corinto    6, 13c-15a. 17-20

Resumen: en una unidad marcada por temas morales Pablo enfrenta la frecuencia a prostíbulos de algunos de la comunidad. Tratar a los demás y a sí mismo como Cristo mismo es el criterio fundamental.



Los capítulos 5 y 6 de 1 Corintios presentan una serie de situaciones morales que se viven en la comunidad de las que Pablo se ha informado oralmente (5,1). Mientras el problema central (6,1-11) es económico, los otros dos (5,1-13 y 6,12-20) remiten a lo sexual (pornê). Se ha señalado con frecuencia los desbordes sexuales de Corinto citando autores griegos clásicos, aunque luego de esto la ciudad fue destruida y reconstruida por Julio César siendo, entonces, una ciudad más romana que helénica en sus costumbres. Sin embargo, tampoco se ha de olvidar la frecuencia de la prostitución en los puertos (¡y Corinto tiene dos!) y la proliferación de cultos orgiásticos, que en Corinto los había. 


El tema de la unidad refiere a la recurrencia de algunos a las “prostitutas” (pornê). Se ha propuesto, y no ha de descartarse, que se tratara de prostitución sagrada, sin embargo el planteo de Pablo ante el hecho va más allá del tipo de prostitución del que se tratare.


Como en otras partes de la carta, Pablo toma un dicho corintio: “todo me es lícito”, y si bien lo acepta, inmediatamente lo limita o relativiza. En este caso, “no todo me conviene”, “no me dejaré dominar por nada” (v.12). El tema del “cuerpo” (muy importante, y seguramente central, en toda la carta) enmarca la unidad. El cuerpo está en relación con Dios, y la resurrección (que algunos niegan en Corinto, cf. 15,12) es un signo de ello. Si algunos niegan esto (la frase “lo uno y lo otro”, comida y vientre, “lo destruirá el Señor”, v.13 parece dicho de algunos en Corinto) Pablo les recuerda “¿o no saben…?” (v.16) con lo que enfrenta su planteo [la fórmula “no saben” Pablo la usa x12 de las que x10 en 1 Cor, y x7 en los caps. 5-6. El sentido apunta a resaltar algo que evidentemente saben y el apóstol quiere reforzar polémicamente]. Si el cristiano es “miembro de Cristo” (v.15) todo lo que haga en las relaciones interpersonales debe ser una actitud de servicio hacia ella y no de utilización, en búsqueda de su propio beneficio.


El texto de Gen 2,24 sobre la unión de los cuerpos de varón y mujer apunta a lo perdurable de la situación. Al encuentro y la unidad, algo que ciertamente no se da en la relación con prostitutas. Es posible que la frase “todo pecado que comete el hombre queda fuera de su cuerpo” sea también un dicho de los corintios. Parece influenciado por el mismo dualismo que más tarde llevará a negar la resurrección. Es como afirmar que lo que tiene que ver con el cuerpo no toca el terreno de la moral. El cuerpo sirve a Dios o sire al mal (Rom 6,19; 12,1-2). Cuenta tanto para Dios la persona en su integridad (lo que, obviamente, incluye el cuerpo) que un mal uso del cuerpo constituye un pecado (v.18: “peca contra su cuerpo”). Nuevamente “¿o no saben…?” sirve para comparar el cuerpo con un santuario habitado por el Espíritu. En este caso el acento está puesto en que el cristiano es “·propiedad” de Dios (“han sido comprados…” v.20; cf. Ga 3,13; 4,5). La tradición patrística se formuló la pregunta de a quién se le realizó el pago, pero el tema no entra en el horizonte paulino. Pablo lo utiliza simplemente para destacar la obligación de renunciar a visitar prostíbulos.


La clave de toda la unidad viene dada por la conclusión: “Glorifiquen a Dios en su cuerpo”. “Glorificar” es la actitud, siempre positiva, de dar gloria a Dios, algo que, en este caso, el cristiano ha de hacer con su propio cuerpo.



 

+ Evangelio según san Juan     1, 35-42

Resumen: Juan presenta en su introducción una serie de “días”. En este caso nos encontramos a Juan que deriva discípulos hacia Jesús y ellos no permanecen indiferentes ante el encuentro. La fe de todos ellos va creciendo.



El prólogo histórico de Juan está estructurado como una semana marcada por cada día (1,19.29.35.43; 2,1). Los primeros dos días están centrados en Juan, el Bautista. El tercero (texto del día de hoy) el traspaso de Juan a Jesús de sus discípulos. El cuarto día es una comunicación de “información” en la cual los discípulos llaman a otros a su vez. Finalmente, “tres días después” ocurren las bodas en Caná. 


Repitiendo la referencia al Cordero de Dios (v.29), la unidad se relaciona con la anterior. Pero ya no es revelación (día segundo) sino reacción en cadena frente a Jesús, el verdadero Israel. Los hombres empiezan a creer gracias a Juan Bautista (1,7); Dios se los da al Mesías (3,27.29). Nuevamente nos encontramos con dos días (el día supuesto en v.39 no parece contar), y cada día parece dividido en dos. Se mencionan 4 o 5 discípulos orientados hacia Jesús por el testigo; a estos se agregan otros, incluso se habla de los Doce (6,67.70.71; 20,24), pero nunca hay una lista. El relato difiere notablemente de los Sinópticos. La vocación parece en Betania "del otro lado del Jordán" y los discípulos lo fueron primero de Juan Bautista. No hay que buscar armonizar con Sinópticos; los datos de Jn son verosímiles. Hch 1,21-22 parece presuponer que fueron antes discípulos de Juan Bautista. Pero, aunque hubiera verosimilitud histórica, hay intención teológica de presentar (en 1,35-51 y 2,1-11) un paradigma de la vocación cristiana: cada día hay una profundización del conocimiento de aquel a quien siguen; incluso frente a Jesús, el Evangelio suele presentar una corrección en la comprensión (1,49; 3,2; 4,31; 6,25; 9,2; 11,8); alcanza su climax cuando creen al ver su gloria. Ya habíamos visto una cristología en las escenas anteriores; ahora la cristología sigue creciendo. Los títulos de Cristo son una vía de acceso a la cristología; Jn reúne los principales del AT en esta unidad: rabí, Mesías (35-42), "aquel de quien hablaron la ley y los profetas", Hijo de Dios y Rey de Israel (43-50), Hijo de hombre (51). Sin dudas la fe de los discípulos creció gradualmente (6,66-71; 14,9); e incluso Jn mismo señala que no se llega a la fe sino después de la resurrección (2,22; 12,16; 13,7). Jn resume enteramente la condición de discípulo en todo su desarrollo; Jesús aparece como quien conoce el pasado y el futuro de sus discípulos. Los verbos de visión: ver, mirar... unifican la unidad que comienza con una visión y confesión de fe y termina del mismo modo (vv. 35.51). Mientras Juan Bautista habla en presente, sus acciones se narran en imperfecto, como inmóvil. Jesús pasa, no sabemos de dónde viene (¿"de Dios"?) ni a donde va...


Se trata de dos discípulos: uno es Andrés (v.40); el otro )es el Discípulo Amado? (cfr. vv.41 y 43); algunos lo han sugerido pero nada parece indicarlo. Dado que en la lista de los Doce siempre aparecen Juan y Santiago, Andrés y Pedro, y dado que Juan se ha identificado con el Discípulo Amado, es razonable identificarlo. Otros sostienen que este es Felipe (siempre aparecen juntos en Jn, 6,5-9; 12,21-22; proceden de la misma aldea). Pero, 1,43 parece presentar a Felipe por primera vez. Lo cierto es que se trata de un discípulo anónimo. Juan Bautista tenía discípulos con sus características propias (Mc 2,18; Lc 7,29-33; 5,33; 11,1).


Fijando la vista, la mirada (sólo aquí y v.42 en Jn), es mirar con penetración, como penetrando en el misterio del ser. De hecho, cumpliendo su misión de dar testimonio, Juan desaparece de la escena. Ya no tiene otra función; el hecho de que el "he aquí" derive del verbo "ver" muestra a Juan Bautista queriendo compartir con todos su visión.



          Cordero de Dios: Puede haber una diferencia de matices con v.29 (de allí la ausencia de "quitar el pecado..."). Quizá allí su centro sea puesto en Dios que lleva a su fin la obra de la salvación y aquí está centrada en la persona de aquel que va a realizar el plan divino.


En la tradición Q hay un envío de discípulos de Juan a Jesús (“eres tú, o hemos de esperar a otro”; Mt 11,2; Lc 7,18s). Juan Evangelista habría cambiado la escena en un planteo positivo. Si bien es posible, no es improbable que, originalmente, discípulos de Juan Bautista hayan seguido a Jesús y aquí Jn siga una tradición independiente. De hecho, en cuanto que Juan Bautista es "la voz", es Dios quien da los discípulos a Jesús ("los que me diste", 17,6; 6,37.39.65). Siguieron: Dos discípulos de Juan Bautista siguen a Jesús (cfr. 37.38.40.43). Es más que caminar en la misma dirección. En un primer momento es un seguir al pie de la letra, físico. Luego, indicará la adhesión de la fe, consecuencia lógica del testimonio de Juan Bautista, como condición del discípulo nos habla en 6,2; 8,12; 10,4.5.27. 31; 11,31; 12,26; 13,36.37; 18,15; 20,6; 21,19.20.22 (cfr. Mc 1,18p). El imperativo "sígueme" aparece en los relatos de vocación (Mc 2,14; Mt 8,22; 19,21). Este "seguir" es el primer paso para la fe, paso que los lleva a "permanecer", no sólo ese día sino en comunión constante con él. Los discípulos de Juan Bautista están a punto de convertirse en discípulos por lo que Juan Bautista puede desaparecer, ya dio testimonio. Pero es Jesús el que toma la iniciativa (15,16: yo los elegí). Siguen a Jesús hacia el "adónde va". Algo sabemos ya: al cumplimiento de las promesas.


Qué buscan: qué quieren y qué buscan pueden suponerse por el significado del verbo. Es la primera palabra de Jesús en el Evangelio. La pregunta es la pregunta que se le hace a todo aquel que quiere seguirlo para ser discípulo: )qué buscas? (cfr. Pr 8,17; cf. Jn 12,21); quizá provenga de la catequesis de la comunidad joánica, se pregunta por el sentido; una idea clara de propósitos y motivaciones. Y la respuesta va en el mismo sentido: buscan permanecer. Seguir y buscar pasan a ser características del discípulo; encontrar y permanecer son la recompensa (cfr. 7,33-36, los judíos como anti-discípulos) permanecer es ser amigos (15,14s). El sentido puede ir en un doble sentido semejante al de "seguir". )Tiene sentido esa pregunta en el Jesús joánico que sabe todo? Su conocimiento no le viene de su capacidad de milagros sino de la comunión con el Padre (3,35; 11,42; 13,3): conoce su camino (2,4; 6,6; 8,14; 13,1; 17,1; 18,4) y el pensamiento de los hombres (2,25; 4,18; 5,42; 6,15.64; 13,11; 21,17; cfr. 1, 48; 10,14s.26s; 6,61.64.70; 13,11.18.38; 17,12). ¿Respeta a sus interlocutores? Más bien, parece que el evangelista pretende que el lector se pregunte a sí mismo si está en búsqueda y de qué. Esta misma, es también la primera palabra del resucitado (20,15); también allí se responde con una pregunta por una localización (de este mundo); allí Jesús insiste en que va a su Padre, y aquí se insiste en el verbo permanecer (14,2s.23; 15,4s) y sabemos que refiere a la inhabitación del Padre. La pregunta, entonces, lleva al discípulo a participar de su relación con el Padre (cfr. 12,26): siguiendo a Jesús, por la cruz el discípulo es conducido a la gloria, donde "yo estoy (=soy)".


Rabbí: (lit. "mi grande") "maestro" no es literal pero refleja el uso. )Es anacronismo? No parece haberse usado a los rabinos hasta mediados del s.I (Gamaliel). Es común en Jn y parece responder a un plan deliberado (1,39.49; 3,2; 4,31; 6,25; 9,2; 11,8; cf. 3,26; 20,16 y "maestro": 1,38; 8,4; 11,28; 13,13.14; 20,16) ¿le piden una interpretación mesiánica de la Escritura? en todo caso, concluyen que es más que un intérprete, es el Mesías prometido por la Escritura (v.41); aparece casi exclusivamente en el libro de los signos. Que traducido: 1,38.41.42; 4,25; 9,7; 11,16; 19,17; 20,16.24; 21,2. Jn frecuentemente traduce las palabras hebreas o arameas.


¿Dónde permaneces? (menein): a veces significa alojarse pero se usa aquí con doble sentido que incluye el significado teológico; cfr. seguir, buscar... (Jesús vive en la casa del Padre, 14,2). Cfr. Mt 8,18-22p. Nada es más importante que saber dónde puede encontrarse a Jesús, dónde reside.


Vengan y mirarán: Jesús responde con el desafío de la fe: Vengan y lo verán (verán, = v.51; evidentemente cristológico). Venir es descripción de la fe (3,21; 5,40; 6,35.37.45; 7,37...) y también lo es la referencia al "ver". En 5,40; 6,40.47 se promete "vida eterna" a los que vienen, le buscan y creen, tres formas de describir la misma acción. Ver (14,9) llega a ser sinónimo de conocer. Pero esto no estará completo hasta que no vean su gloria y crean en él (2,11), anticipo de 12,26. Este ver es provisorio (lugar donde vive) y prepara un ver definitivo (permanecer). El tema está relacionado a los textos de la sabiduría: cfr. Sab 6, 12.13.16: ver, encontrar, ella se da a conocer, los aborda por los caminos...


La hora décima: ¿Jn cuenta a partir de la medianoche? Pero los relatos de la Pasión parecen comenzar a la tarde de la víspera: las de la noche a partir de las 6 de la tarde, las de la mañana, a partir de las 6 de la mañana. ¿Significa la hora de la plenitud?; "la hora perfecta de la historia del mundo" cfr. 4,6; 19,14; 14,2-4; Filón, VitMoi 1,96), )o refiere a que – siendo viernes – debieron permanecer con él el sábado? Jn no alude a la diferencia de tiempo (cambio de día) para no perder la ilación. Al permanecer con Jesús han adquirido un conocimiento más profundo de su persona y pueden anunciarlo. No se narra el diálogo (= 4,40-42 con los samaritanos), sí se narran los efectos.


Los vv. 40-42 parecen una pieza de la catequesis comunitaria sobre Pedro. Así se ha sugerido. 


            Hermano de Simón Pedro: Jn prefiere el nombre combinado; usa (a diferencia de 2 Pe 1,1 [)y Hch 15,14?]) Simón. Mc 1,16-20; Mt 10,2; Lc 6,14 concuerdan en que eran hermanos. Simón es un nombre judío, mientras que Andrés es nombre griego; pero aparece en el Talmud, por lo que no puede concluirse nada de la familia a partir de esto.


Encuentra “el primero” puede ser lo primero, al primero o temprano. ¿Indica otro día?; parece convenir, "primero". Simplemente indica que encontrar a su hermano es lo primero que hace (cfr. 2,10, 7,51; 10,40; 12,16; 15,18; 18,13; 19,39 donde se usa como adverbio). Quien ya cree conduce hacia Jesús a quien todavía no cree.


Encuentra puede significar encontrar (buscando: Gn 31,35; Jn 6,25; 7,34s) o encontrar (de casualidad: Gn 4,14; 18,28s; Mt 13,44-46); conserva sentido sapiencial (Pr 8,35).


Hemos refiere a la comunidad primitiva (es importante la frecuencia del uso del plural en el Evangelio). Incluso se ha propuesto ver la primitiva predicación cristiana a la sinagoga (=v.45).



          Mesías (Mešîhâ) sólo aquí y en 4,25 en NT. Es quien cumple las esperanzas de Israel: 4,29; 7,40-42; 9,22. A diferencia de los sinópticos, es Andrés y no Pedro el que confiesa la mesianidad de Jesús. Traducido: Cristo: Por analogía con 1,38 debería traducirse por "ungido".


Como en v.36, ahora es Jesús quien “fija la mirada”; tú... tú: (cfr. 49b) denota insistencia. Hijo de Juan: así Jn 1,43; 21,15.16.17 (de Jonás; cfr. Mt 16,17). Jonás y Juan representan el mismo nombre hebreo. 1 Cro 26,3 LXX traduce Juan por Jonás pero puede ser confusión. Te llamarás: el futuro no remite al tiempo sino al presente; a lo sumo como revelación profética. Algunos piensan que el cambio de nombre es postpascual, pero en todos los textos (Mt, Mc y Jn) aparece en boca del Jesús histórico. Es una palabra creadora. Cefas: Sólo Jn entre los Evangelios (y Pablo). El juego de palabras se ve claro en arameo, no así en griego. Son apodos (jamás nombres) que deben explicarse por algún rasgo de Pedro (¿de carácter?); o en el contexto de las acciones simbólicas de los profetas (Os 1,4.6.9; Is 7,3; 8,1-4) como el deseo de fundar algo duradero escatológicamente [lo que contrasta -¿voluntariamente?- con el carácter no precisamente firme de Pedro]; ¿se referirá originalmente a una suerte de “piedra preciosa” del grupo? El cambio de nombre (= Mt en contexto de confesión como Mesías) está relacionado a la función a desempeñar (Gn 17,5; 32,28). En Juan es evidente la importancia y centralidad del Discípulo Amado, pero no se oculta la eminencia de Pedro, portavoz de los Doce (6,67s; guía de la comunidad 21,15s [cuando garantiza su “amor”]. Se refiere a su martirio 13,36; 21,18s). De todos modos, no se hace referencia a Jesús "roca" que hace referencia a Simón "roca" del mismo modo que el pastor (10,11-16.27s) lo hace pastor (21,15s) (Orígenes). Sólo podemos decir que en la primera reunión de discípulos ya está presente la Iglesia. El cambio de función nos dice que nadie entra en contacto con Jesús sin que su vida cambie.



Foto tomada de web1.bridgesforpeace.com

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